Las cinco del viernes marzo

Hola, hoy repescamos una vieja idea, esta semana en lugar de responder unas preguntas tenéis que escribir algo, una historia, una frase, un chascarrillo, lo que se os ocurra, que empieze por las frases que os indicamos a continuación:

1) No es que no me guste el color rosa, pero…

2) Cuando me desperté y no sabía quién roncaba a mi lado…

3) Disculpe, ¿le importaría saltar?

4) No lo vi llegar…

5) No te preocupes, mándame cualquier cosa…

Si necesitáis darle la vuelta y que la frase no esté al principio sino al final, o en medio de la historia, no os privéis.

Por último nos permitimos recordaros que esta es la edición número 98 de las 5, el centenario está cerca, haced que sean muy especiales, esperamos vuestras propuestas.

Un saludo y feliz fin de semana.

No es que no me guste el color rosa, pero cuando me desperté y no sabía quién roncaba a mi lado decidí indagar para descubrir que hacia ruidos en mi cama individual. Nunca me lo podría haber imaginado una preciosa chica ataviada únicamente con un conjunto de lencería de ese color tan femenino que es el rosa. Mi imaginación se desboco en aquel momento. ¿Que hacia allí? ¿Que habíamos hecho? ¿Habíamos hecho algo ?.

El rostro de la joven no me resultaba familiar, si hubiera hecho algo espero que fuera con seguridad, su nívea piel era bastante provocativa y sus curvas eran perfectas como si trazadas con la mano del mejor pintor de la contemporaneidad.

Aquel precioso ángel seguía durmiendo y sus ronroneos que inicialmente me parecieron ronquidos llenaban la habitación como si de pompas de jabón se trataran. Apunto estuve de despertarla con unos delicados golpecitos con mi dedo índice sobre su cuerpo, pero en el ultimo momento medite que seria mejor dejarla dormir y evitar un interrogatorio a alguien recién levantado a desgana. Seguramente le soltaría un balbuceo mágico como –Disculpe, ¿le importaría saltar?, es que la cama es muy pequeña y además estoy interesado en saber si su preciado sostén puede funcionar de paracaídas desde tan poca altura. Hacer amigos no era uno de mis hobbies predilectos y la psicología femenina me superaba, nunca le había prestado atención a las mujeres a no ser por obtener algo a cambio.

Entonces el iracundo sonido de mi despertador rompió todas las pompas de jabón que inundaban la habitación y detuvo el trance de mi compañera de cama. No lo vi llegar, siempre me había costado mucho despertarme pero aquel despertador siempre me ayudaba a despertarme a mi, al vecindario y mas alla.

La joven abrió los ojos y me obsequio con una preciosa sonrisa de oreja a oreja y beso mi frente. Creo que esta acción provoco una rubirización intensa en mi aspecto a lo que respondió con una pequeña carcajada

-Gracias por acogerme ayer, estaba muy mal y no sabia a donde ir.-Me dijo

-¿Como?¿Que paso ayer?. – gruñí impaciente de comenzar un interrogatorio al estilo poli malo

No me dejo continuar mi interrogatorio y me explico que la noche pasada había tenido problemas con sus compañeras de piso y necesitaba buscar a alguien con quien pasar la noche, y refresco mi memoria recordándome que era la hermana de una exnovia que me había roto el corazón años atrás

tras unos breves comentarios sobre mi anterior relación con su hermana etc etc. y aclararme que siempre habia sentido una cierta atraccion por mi persona. Le ofrecí compartir techo temporalmente, al menos no me había acostado con alguien desconocido y su estado anímico habría evitado cualquier contacto sexual .

Se apropio de mi baño, salio perfectamente adecentada y se marcho con la excusa de que tenia pensado prepararme un delicioso desayuno preguntándome si deseaba algo especial para desayunar a lo que le conteste No te preocupes, mándame cualquier cosa me fió de tus habilidades culinarias

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